La teoría de la lírica en el Renacimiento

La Europa del siglo XVI asiste a la construcción conceptual de la lírica como género literario mayor, en pie de igualdad con los grandes géneros (como la tragedia, la comedia y la épica) que había teorizado la poética antigua. La idea de la lírica -de su naturaleza, de su deber ser, de sus fines, de sus condiciones de verosimilitud, de su modo específico de imitar los afectos- se conforma, en el Renacimiento, en una encrucijada de discursos: de la poética y la retórica, de la política, de la cortesanía, de la música, de la teología y de la filosofía moral. Pues no sólo es la lírica un género literario, sino también una práctica social y un evento cortesano, asociado al auge del petrarquismo, a la difusión del madrigal, al gusto por el canto acompañado y a la formación del canon en las literaturas modernas. Pudo ser, a la vez, el objeto de la censura de los moralistas, que abominaban de las rimas profanas, y la especie de poesía más noble: aquella que, en su fabuloso origen, habría escogido el hombre para dirigirse a la divinidad. La poética quinientista construye un concepto de lírica que ha de integrar tanto la representación cultural de las prácticas contemporáneas cuanto la fascinación anticuaria por las figuras legendarias de la lírica griega y hebrea. Los estudios reunidos en este libro quieren hacer justicia a la complejidad de esta idea literaria, que es imprescindible para pensar la historia estética u afectiva de la Europa moderna.
La teoría de los géneros omitidos por Aristóteles fue formándose progresivamente a lo largo del siglo XVI. El primer género que recibió un tratamiento consistente y sistemático fue la comedia, pues a mediados del siglo XVI se habían publicado ya los tratados fundamentales sobre esta especie. La teoría de la lírica es más tardía: Francesco Robortello hizo imprimir en 1548 un breve tratado neoaristotélico sobre el epigrama, y las artes poéticas de Antonio Sebastiano Minturno (1559 y 1564) consideraron ya la lírica o mélica como especie mayor o perfecta junto con la épica y la dramática. Es Minturno, de hecho, el primer teórico de la literatura que constituye la tríada de géneros -épica, lírica, dramática- que estaría destinada a tener una larga fortuna en la poética europea posterior. La conformación de una idea unitaria del género lírico puede perseguirse en las obras teóricas de Torquato Tasso y, episódicamente, en algunas poéticas en lengua latina. Esta incipiente presencia y teorización de la especie contrasta con su llamativa ausencia de la poética neoaristotélica: de hecho, hasta finales del siglo XVI no se escribe el primer tratado dedicado exclusivamente al género lírico, a los problemas teóricos de su definición y de su caracterización, y a la revisión de las formas de la lírica en la poesía antigua y en la vernacular contemporánea (con especial atención al modelo petrarquista): el Trattato della poesia lirica de Pomponio Torelli. En Espana, la incipiente teoría neoaristotélica sobre la lírica se aloja, principalmente, en dos de las epístolas de la Philosophia Antigua Poetica de Alonso López Pinciano así como en praenotamenta, prólogos, prefacios y comentarios latinos y vulgares, así como en los tratados de teoría musical y de música práctica que abordan la cuestión de la poesía en música.