Poéticas cristianas y teoría de la censura en el siglo XVI

La percepción de las ideas literarias quinientistas, en Espana e Italia, suele fundarse en el estudio de un corpus de tratados, comentarios y artes poéticas comprehensivas (fundamentalmente italianas, como las de Minturno, Scaliger, Viperano, Trissino, etc.) y en la ordenación de estos textos según fuere su inspiración fundamental en un tratado o un autor clásico griego o latino (así, suelen considerarse como aristotélicos, horacianos, platónicos o que realizan una consensio de fuentes antiguas). En esta aproximación historiográfica, las obras sobre poética que no se organizan a partir de estos moldes conceptuales y formales, o que no reelaboran de cerca los principios fundantes de un texto clásico, han quedado fuera de la perspectiva de los investigadores. En particular, se han preterido las poéticas que no versan sobre la escritura, sino sobre el acto de lectura, las que acuden a fuentes cristianas y patrísticas y no a las grecolatinas antiguas, o las que conciernen a las consecuencias de la difusión del libro de entretenimiento y ficción (pero también del de devoción y moralidad) en la era de la imprenta. Este proyecto propone una reinterpretación de la historia de las ideas literarias en el Quinientos que atienda a los tratados y textos sobre poética que este sesgo de la historiografía, desde Burckhardt a Weinberg y Norton, ha dejado en la sombra. El equipo parte de la convicción de que el juicio sobre la naturaleza de la poética hispánica del siglo XVI variará sustancialmente al considerar las poéticas cristianas sobre la lectura y la censura, escritas tanto en lengua latina cuanto en vernacular. Plantea, pues, una nueva forma de delimitar el corpus pertinente para historiar la teoría literaria hispánica, y adopta, para ello, una perspectiva supranacional y supralingüística, que considera la condición del latín como lengua savante, la dinámica del intercambio ideológico en el Renacimiento europeo, la internacionalización del mercado del libro latino y de las obras cristianas y teológicas, la difusión también supranacional de los tratados capitales sobre esta materia y las condiciones políticas y religiosas contemporáneas. La censura, en particular, no sólo ha de analizarse como una forma de ejercicio efectivo del poder religioso y secular, sino también, y este es el propósito capital del proyecto, como el objeto de un discurso teórico que legitima su necesidad en términos políticos y morales, y que entraña y se sustenta sobre una idea o una teoría de la lectura.